¿Estamos preparados para la revolución educativa con tecnología?


¿Qué tanta claridad hay sobre el principal objetivo de esta revolución educativa? Foto: Pixabay


En el presente vivimos cambios incesantes en todos los ámbitos de nuestra vida debido a los avances tecnológicos y al impacto que estos generan en los procesos y la manera de hacer las cosas; la educación no escapa a ello.

En la actualidad se teoriza sobre el concepto de la educación 4.0, pero sabemos qué es y cómo impacta a los modelos educativos. Esta idea está directamente relacionada con la llamada cuarta revolución industrial, la cual se fundamenta en el empleo y aprovechamiento de los avances de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC por sus siglas en inglés) para automatizar procesos y personalizar servicios. Los avances en sectores como la robótica, la inteligencia artificial, el internet de las cosas son fundamentales para avanzar en la cuarta revolución industrial y en la educación 4.0.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, en 2022 cerca de 75 millones de puestos de trabajo habrán desaparecido por cuenta de la Cuarta Revolución Industrial y estos se absorberán por procesos automatizados con máquinas y algoritmos que posibiliten hacer más eficientes los productos y servicios que las empresas ofrecen; por tal razón, requerimos preparar a nuestros estudiantes y futuros trabajadores para el porvenir que se aproxima.

Los modelos de enseñanza tradicionales están transformándose muy lentamente e incorporando la tecnología en los diferentes procesos y estrategias didácticas, algunas de ellas son el aprendizaje adaptativo, la gamificación o la incorporación de la realidad aumentada para simular espacios de prácticas. La realidad virtual, por ejemplo, posibilita efectuar recorridos y procesos en cualquier espacio en donde se encuentren los alumnos y docentes, incluyendo el salón de clases.

Ahora bien, ¿Qué tanta claridad hay sobre el principal objetivo de esta revolución educativa? La respuesta no es sencilla, pues los avances y las tendencias poseen, hoy, una dinámica vertiginosa; no obstante, esta educación 4.0 debe propiciar la puesta en marcha de estrategias que faciliten el desarrollo de las llamadas competencias del siglo XXI, tales como la autodirección, la autoevaluación y el trabajo en equipo.

Además, un punto extra y clave a tener en cuenta es poder diagnosticar qué tan bien diseñadas están las estrategias de implementación, con la finalidad de que las tecnologías adquiridas por las instituciones educativas no se conviertan en “elefantes blancos” sin un beneficio real para los colegiales.

Algunas evidencias de esta última reflexión las dejó la pandemia del COVID-19, la cual puso en apuros a una gran cantidad de instituciones escolares que no tenían una estrategia definida ni tampoco un apoyo tecnológico para salir adelante en la educación no presencial, pero otras, en cambio, contaban con una serie de recursos tecnológicos de los cuales desconocían su potencial y alcance, lo que provocó que carecieran de estrategias puntuales para una implementación correcta.

En este sentido, lo más importante es diseñar la estrategia basada en el modelo educativo de la institución y en el modelo didáctico que se desea poner en marcha, para de ese modo y posteriormente, generar la definición e implementación de la tecnología que apoyará el proceso y no al revés como lo ejecutaron bastantes instituciones y empresas.

Metodologías como la gamificación son altamente efectivas si se logran implementar de modo adecuado, pues éstas promueven la motivación en los diferentes actores para el logro de los objetivos. El aprendizaje adaptivo será, también, fundamental para proveer a los estudiantes del conocimiento de acuerdo con sus necesidades y estilo de aprendizaje, que sea flexible y auto gestionable.

En el caso de la incorporación de la realidad aumentada, ésta debe ayudar a mejorar los resultados de instrucción en procesos prácticos, ya que el escolar tiene la posibilidad de ejecutarlos las veces que requiera hasta asegurarse que los domina. A las instituciones, por su parte, la realidad aumentada les ofrece la optimización de sus tareas operativas al disminuir los riegos que conllevan las prácticas que se efectúan en espacios físicos, sin mencionar la ventaja de maximizar la inversión con la no habilitación de espacios presenciales.

El marco desarrollado en escuelas del futuro del Foro Económico Mundial, establece que “la iniciativa Educación 4.0 tiene como objetivo preparar mejor a la próxima generación de talentos a través de la transformación de la educación primaria y secundaria, impulsando el impacto a través de cuatro intervenciones interconectadas:

  • Implementar nuevos mecanismos de medición para las habilidades de Educación 4.0

  • Incorporación de experiencias de aprendizaje de Educación 4.0 mejoradas por la tecnología

  • Empoderar a la fuerza laboral de Educación 4.0

  • Establecer estándares y prioridades de Educación 4.0 a nivel nacional”

En este sentido, podemos concluir que las instituciones educativas estamos en un proceso de inducción e implementación de este mundo 4.0, y solo aquellas que avancen con estrategias sólidas serán las que destaquen del resto y se mantengan a la vanguardia en el ámbito educativo.

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