La muerte de la televisión por cable


Originalmente, la televisión (TV) por cable nació del deseo de la audiencia por ver contenido multimedia sin la necesidad de ser saturados por anuncios comerciales u otras campañas de difusión. Actualmente, sin embargo, esta oferta de entretenimiento no solo no ofrece una experiencia ad-free, sino que en muchos países ha recibido fuertes críticas por el supuesto declive de la calidad de sus producciones. La crisis para este medio se agudizó a raíz de la llegada de las plataformas digitales, las cuales parecen vaticinar la muerte de la televisión por cable.


En el estudio "Reporte de Tendencias del Consumidor en Estados Unidos", realizado por la compañía norteamericana de análisis de redes sociales Crimson Hexagon, se estimó que, para 2025, la mitad de los adultos menores a 32 años no estarán suscritos a un servicio de TV por cable. Este cambio empieza a notarse, pues el número de unidades habitacionales los cuales poseían un contrato de contenido multimedia de este tipo ha disminuido en más de 4 mil millones en los últimos dos años examinados. La muerte de estas suscripciones, por el contrario, ha engrosado las filas de las plataformas de streaming por internet en más de 6 mil millones de hogares.


La televisión está en declive demográfico. Se trata de una obviedad, cualquiera que vea el uso de los más jóvenes del teléfono móvil podría deducirlo. De lo que se trata entonces es de predecir a qué velocidad y cómo será esa caída. Según un reciente estudio estadounidense, en su país puede ser mucho más acentuada de lo que en un principio se pensaba.


Metthew Ball, director de estrategia de Amazon, divulga las conclusiones del último informe de Nielsen, que actualiza al primer cuatrimestre de 2020 el tiempo de consumo de televisión por cable según grupos de edad frente al que se hacía dos años atrás. Los estadounidenses han pasado un 42% menos de tiempo frente a estos productos.


La gente mayor de 65 años ha aumentado un 3% los minutos de tele consumida, sí, pero todos los demás marcan caídas muy pronunciadas, más cuanto más se acerquen a la franja de edad de la generación Z. La gente entre 18 y 24 consume un 69% menos de tele convencional. Es una tendencia de distanciamiento que lleva años en marcha.



Como explica el directivo, muchos expertos asociados a este medio tradicional pensaban que se trataría de un bache temporal. Dado que la mayoría de esos minutos y horas arañadas a la tele provienen de plataformas VOD y Youtube, alegaban que habría un momento de algidez y estabilización. No parece que vaya a ser así. En 2010 la tele por cable tenía una penetración del 89% de los hogares norteamericanos. En el último trimestre de 2019 se había desplomado al 69% en una curva que apunta a un decrecimiento lineal.

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